De tanto ver en otros jardines o parques esas preciosas parras o vides sobre pérgolas, por fin te has decidido a cultivar tu propia parra. Descubre aquí consejos y explicaciones precisas, fruto de la experiencia de varias generaciones de viticultores, sobre el cultivo, el cuidado y la poda de una parra contra una pared o sobre una pérgola.
Antes de empezar: ¿qué es una parra?

La parra es un método de cultivo y de poda que consiste en guiar una rama trepadora a lo largo de una pared, una malla, una valla, un patio, un cobertizo, una terraza, una pérgola u otro soporte. Seguro que ya has visto alguna en casa de amigos, en restaurantes, en parques o en jardines públicos. En nuestra región (Hérault, en el sur de Francia), donde el sol aprieta en verano, es muy habitual ver jardines y cenadores adornados con una bonita parra, igual que en muchos patios de España.
La parra se aprecia sobre todo por su lado estético, por la capacidad de su follaje de dar una sombra generosa en verano, por su poder de filtrar los rayos UV del sol y por sus posibilidades infinitas. Con poco dinero, adornará tu jardín y te permitirá disfrutar de sus uvas.
En Francia, la palabra que designa la parra (treille) viene de «treillage», el arte de los carpinteros de jardín, que en aquella época se llamaban «treillageurs». Verdaderos artistas, expresaban su creatividad a través de esta forma de conducir la vid en parra durante el Renacimiento. Sin embargo, el cultivo de la vid en parra, de forma menos artística, existe desde la época de los romanos y los egipcios, que fueron los precursores de este método.
¿Qué variedad de uva elegir para una parra?
![]()
Ten en cuenta que cualquier variedad puede ser trepadora: lo que cuenta es cómo se poda la vid. Igual que en el cultivo de vides en maceta, la elección de una variedad para una parra depende ante todo de tus gustos (la uva es una fruta excelente, y eso debe pesar en tu decisión). Es mejor elegir una vid que tarde más en crecer y desarrollarse, pero cuyas uvas sean una delicia, que una variedad supuestamente «más adaptada» cuyo sabor no te guste.
En cambio, si tu intención no es tanto cosechar uva, sino tener una decoración magnífica en el jardín, con un follaje perfecto para dar sombra a la terraza, es más interesante elegir una vid resistente a las enfermedades, que necesitará menos cuidados. Así evitarás tratar tan a menudo con caldo bordelés y azufre, cuyo color azul podría manchar la terraza o las paredes. Del mismo modo, elige preferiblemente variedades de uva rosada o de uva blanca, porque las uvas negras manchan el suelo cuando caen y se secan al sol (si no las recoges). Y para que lo sepas, también existe la parra virgen, que no da uvas en verano.
Plantación de una parra
Para plantar una parra, todo se hace igual que con cualquier otro método de cultivo. Antes, consulta el artículo dedicado a la preparación del suelo del jardín para comprobar que el suelo está listo para recibir la cepa de tu parra o tu pérgola. No dudes en aportarle un poco de potasio, que favorece el cultivo de la vid en parra.
Después, es fundamental seguir bien la guía de plantación de la vid para que la planta se adapte lo mejor posible al jardín. Si respetas lo básico (distancia de plantación, altura respecto al suelo, tutor instalado), ¡perfecto! Prevé varias vides contra la pared o una en cada pie de tu pérgola para tener suficiente follaje y cosecha.
La vid trepadora formará parte de tu jardín y lo adornará con su follaje durante muchos años. Puede vivir fácilmente más de 100 años, así que piensa bien dónde colocar tu parra para aprovecharla al máximo en cuanto a orientación, ubicación, sombra y cosecha.
¿Cuándo y cómo podar una parra?

La poda es siempre una etapa que asusta a los jardineros principiantes. Tranquilo: no es posible cometer grandes errores, aunque no entiendas toda la información. En el peor de los casos, si cortas algunos sarmientos que no debías, la producción será solo un poco menor, pero tendrás uvas igualmente.
Para cultivar y conducir una parra, durante 3 años, deja crecer un solo sarmiento hasta que llegue a la altura deseada (normalmente 2 o 2,50 m): será tu tronco principal. Cada invierno, corta las ramas secundarias que debilitarían el futuro tronco. Después, deja crecer varias ramas secundarias para formar, con ayuda de un soporte (alambre o cuerda), el entramado que dará sombra a un espacio.
En cuanto a la época de la poda de invierno, es preferible podar la parra un poco pronto, es decir, a finales de año (noviembre o diciembre), cuando la planta está en reposo vegetativo. Así, en los días soleados de invierno, los rayos del sol seguirán calentando la terraza.
La vid trepadora sobre una pérgola
Ya lo habrás entendido: instalar una pérgola cubierta de vid va a transformar tu jardín. Esta estructura independiente puede cubrir una terraza, un camino o una zona de comedor exterior, y darte a la vez sombra y racimos de uva.
Para conseguir una buena vid sobre pérgola, no hace falta ser un jardinero experto. Elige las variedades que te gusten (a ser posible resistentes a las enfermedades), haz una poda anual en invierno y algunos cuidados sencillos para guiar los sarmientos y mantener un buen equilibrio entre follaje y racimos. Puedes plantarlas a 1,20 m una de otra, o en cada pie de tu pérgola o cenador.
Tenemos clientes en España, pero también en Francia, Bélgica y Suiza, que han instalado pérgolas con vid en su jardín. Simplemente crecerá más rápido en zonas cálidas, pero es posible sea cual sea tu región (incluso en el norte o en la montaña). Y en cuanto veas que se acerca la sequía, consulta nuestra guía sobre el riego de la vid.
La vid trepadora contra una pared o en árbol

Después de plantarla y entre poda y poda, hay que elegir bien los soportes para que tu parra crezca bien y puedas cosechar sus uvas. Como es una trepadora, necesita soportes a su alcance a los que agarrarse.
Contra una pared o a lo largo de una fachada, puedes por ejemplo fijar ganchos y tensar alambres repartidos de forma regular. Si no, la opción más estética suele ser la madera, que debe ser de buena calidad para resistir mucho tiempo a la lluvia y al empuje de los sarmientos. Evita en cambio los soportes demasiado frágiles, como el PVC o el plástico. Después, podrás guiar la vid sobre la pared.
Apoyada en otro árbol, con esta técnica ancestral que ya usaban los griegos, los escitas y los romanos. La cepa se «casa» con un árbol que le sirve de tutor. Así ganará altura, se alejará de un suelo con menos luz y podrás variar tus cosechas con otros árboles.
Cualquier otra forma es posible: la vid te da total libertad en la forma de guiarla, ¡así que sé original!
¿Tienes dudas sobre la poda de una parra o de una vid en pérgola? Escríbenos desde el formulario de contacto de la web o a través de nuestras redes sociales. Y si quieres ir más allá y comprar una vid trepadora, visita nuestras fichas de producto para comprar vides trepadoras