Fruto de la experiencia de 4 generaciones de viticultores, descubre nuestra guía completa sobre la plantación de la vid. Aprenderás o recordarás cuándo, dónde y cómo plantar una vid en el jardín, el huerto, entre frutales o en un viñedo. Sigue paso a paso estas instrucciones y déjate llevar por la pasión por la jardinería.
Cómo prepararse para plantar la vid
¿Qué variedad de uva plantar?
Estos consejos de plantación sirven para todas las plantas de vid, ya sea una variedad resistente (las variedades resistentes están disponibles en nuestra tienda online) o tradicional (Moscatel, Italia, Chasselas), de uva de mesa o para vino, de uva blanca o de uva negra.
Si estás empezando y no te decides por una variedad, consulta el artículo ¿Qué variedad elegir?, con todas nuestras recomendaciones. Según tu ubicación, el clima habitual de tu zona y tus gustos, puede que tu elección de variedades sea más limitada, o que tus vides no crezcan al mismo ritmo que las de alguien que vive en la otra punta de España.
¿En qué región se puede plantar una vid?
Mucha gente se pregunta si es posible plantar una vid en zonas frías, en regiones muy calurosas, en terrenos con pendiente o en plena ciudad rodeada de edificios. Pues sí: la vid se puede plantar en cualquier sitio, en todas las regiones.
Basta pensar en los viñedos en terrazas de la Ribeira Sacra, en Galicia, que resisten un clima húmedo y lluvioso, en las vides que crecen sobre suelo volcánico en Lanzarote, junto al mar, o en las viñas de montaña del Pirineo. La vid se adapta a casi todos los rincones de la península y de las islas.
Cómo es una planta de vid injertada
Una cepa a raíz desnuda (vitis vinifera) casi siempre está injertada. Esto significa que se han unido 2 plantas (normalmente en un vivero) para obtener una sola cepa más resistente a las enfermedades y adaptada a distintos tipos de suelo.
Si te preguntas «¿Hay que quitar la cera de una planta de vid?», con lo que acabas de leer ya lo sabes: el punto de cera verde o roja es totalmente normal y no debes quitarlo bajo ningún concepto. Es lo que ha permitido unir el injerto con su portainjerto y mantenerlos juntos.
¿Cuántas vides puede plantar un particular?
La normativa europea, que también se aplica en España, regula la cantidad de vides que un particular puede plantar sin autorización. Se basa en 3 criterios: la producción debe destinarse únicamente al consumo familiar, quien la cultiva no puede dedicarse a la producción de vino con fines comerciales, y la superficie no debe superar 0,1 hectáreas (por ejemplo, un rectángulo de 40 metros x 25 metros).
Si quieres conocer en detalle el régimen de autorizaciones de plantación de viñedo, puedes consultar la información del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación o de la consejería de agricultura de tu comunidad autónoma.
¿Cuándo plantar la vid?
En resumen: planta tu vid a raíz desnuda de febrero a junio según tu región (a partir de abril en las zonas frías), o en cualquier época del año si viene en maceta o alvéolo.
La época de plantación varía según la edad y el formato de la planta. Si la cepa aún es joven, hay que limitarse a ciertos meses para respetar su ciclo; si viene en maceta o alvéolo, se puede plantar durante todo el año tomando algunas precauciones adicionales.
Cuándo plantar una vid a raíz desnuda
A raíz desnuda, la vid joven se planta con la llegada del buen tiempo, cuando ya han pasado los grandes fríos del invierno, el suelo empieza a calentarse y la planta sigue en reposo vegetativo. Unas heladas fuertes (-15/-18 °C) justo después de la plantación podrían provocar la desecación de estas jóvenes plantas injertadas. Por eso te recomendamos plantar de febrero a junio en la costa mediterránea y el sur, de marzo a junio en el resto de España, y de abril a junio en las zonas frías (meseta norte, zonas de montaña).
Es importante adaptar la plantación a tu zona (o cubrir las plantas con una capa de paja). Nosotros contamos con unas instalaciones completas y un clima favorable para mantener las plantas sanas durante el invierno y enviártelas en el momento ideal. A partir del segundo año el riesgo es mucho menor: las raíces ya están bien ancladas y profundas, y la cepa se recuperará mejor de las heladas.
Cuándo plantar una vid en maceta
Una vid en maceta se puede plantar en cualquier época del año (siempre que la variedad esté disponible a la venta). Como sus raíces ya están bien desarrolladas, en plantas que suelen tener 1 o 2 años, la cepa rebrotará a pesar del frío del invierno o del calor del verano.
Eso sí, en una zona fría conviene tomar las precauciones habituales con las plantas, es decir, acolcharlas para ganar unos grados muy valiosos frente a los inviernos fríos. Tampoco dudes en recortar los sarmientos si están demasiado desarrollados o si todavía tienen racimos. Quitar racimos o ramas le dará a la planta más fuerza para adaptarse al suelo y al frío del invierno que se acerca, con sus heladas. Si tienes un porche acristalado o un invernadero, mételas dentro para que estén resguardadas sin dejar de aprovechar el sol.
P. D.: si quieres mantenerla en maceta, consulta la página plantar una vid en maceta
¿Dónde plantar una vid?
Elige el terreno y la orientación de la vid
La vid es una planta capaz de crecer en todo tipo de suelos, incluidos los pedregosos, arcillosos o arenosos. De hecho, las piedras reflejan el sol durante el día, calientan su entorno y acumulan el calor para devolverlo por la noche. Elige preferiblemente un lugar soleado, con orientación sur o suroeste. El sol reduce la humedad ambiental, que favorece la aparición de enfermedades de la vid. Por último, lo ideal es un sitio protegido del viento, que a veces transmite las enfermedades de una cepa a otra.
En cuanto al lugar, deja volar tu imaginación. Plantar una vid junto a una pared, por ejemplo, es una buena idea. Las paredes y las vallas son soportes prácticos para formar una parra, tapar las vistas de los vecinos o disimular una valla poco estética. Desde el punto de vista decorativo, esta pequeña planta también te permite crear una pérgola llena de vegetación, cubrir un cenador, decorar el entorno de una piscina o dar sombra a una terraza gracias a su abundante follaje.
Distancia y separación entre vides
Para crear una hilera de vides, separa las plantas entre 1 y 2 metros. La distancia media es de 1,20 metros, pero es un estándar pensado por los viticultores para optimizar la rentabilidad del viñedo y dejar pasar la maquinaria entre las hileras (vendimiadora, tractor...). En un jardín particular, puedes tomar un metro como mínimo, o dejar más espacio si encaja mejor con la organización de tu jardín, huerto o frutales.
Además, deja entre 50 centímetros y un metro con respecto a la pared si quieres que la vid crezca apoyada en una fachada, una valla, una pérgola o la casa, para que sus fuertes raíces no la deformen. Después, a medida que la vid trepadora crezca, guíala hacia la pared elegida. En cuanto a las variedades, puedes combinar y mezclar sin ningún problema: así escalonarás la cosecha y, sobre todo, disfrutarás de distintos sabores y colores.
Compatibilidad con el huerto, los frutales y normativa
Las especies Vitis vinifera, Vitis labrusca, Vitis riparia y Vitis rupestris son compatibles con el resto del jardín. Aun así, hay que respetar una distancia de seguridad de un metro si la vid va a estar cerca de otros árboles, porque la competencia entre raíces le impediría desarrollarse bien. Lo mismo ocurre con la asociación con el huerto y las plantas anuales (tomate, pepino...), aunque sus raíces no tengan tiempo de extenderse mucho.
Eso sí, toma todas las precauciones necesarias si alguno de los frutales o de las hortalizas del huerto ha sufrido recientemente un ataque de insectos o una infección del suelo, ya que la futura cepa también podría verse afectada.
Por último, en cuanto a la normativa para particulares, las plantaciones de vid destinadas únicamente al consumo familiar no deben superar 0,1 ha, es decir, 1000 m².
Plantar una vid en el jardín
Preparación de la planta
En cuanto recibas tu paquete, saca las plantas de su embalaje. Comprueba que estén intactas y que ninguna haya sufrido daños durante el transporte. Si vienen en maceta y se han cortado las ramas superiores, las flores o los racimos, tranquilo, no pasa nada: incluso ayudará a la planta a adaptarse más fácilmente a su nueva tierra y, a la larga, a producir más. En las plantas a raíz desnuda el riesgo de rotura es muy bajo. Eso sí, puedes cortar una parte de las raíces si son demasiado largas para darles un poco más de vitalidad.
Después, sumérgelas casi por completo durante 24 h en un cubo de agua, en un lugar fresco. Así se recuperarán del viaje (aunque pueden aguantar 2 semanas de transporte sin problema) y se rehidratarán. No te saltes este paso: este pequeño empujón natural es importante para que se adapten bien.
Preparación del terreno y del suelo para la vid
En la parcela donde irá la futura plantación, empieza por limpiar la zona alrededor de la cepa quitando las malas hierbas (con sus raíces), para que no acaparen después los recursos del suelo. No es recomendable dejar demasiada vegetación cerca, sobre todo si se trata de hierbas invasoras.
A continuación, con una pala o una laya, cava un hoyo de unos 40 cm de profundidad y de anchura. Aunque no vas a plantar tan hondo, esta preparación del suelo es fundamental para airear bien la tierra y facilitar el desarrollo de las futuras raíces. Comprueba también que las raíces de otro árbol o arbusto no invaden el hoyo, porque a largo plazo podría haber competencia entre raíces.

Enriquecer la tierra
Echar abono no siempre es recomendable. Hay un riesgo importante de quemar la planta. Es un error habitual entre los jardineros principiantes que, por desgracia, puede acabar con la planta, y del que uno se da cuenta cuando ya es demasiado tarde.
Te recomendamos plantar sin poner abono en el hoyo y, en cambio, aportar un abono de liberación lenta una vez plantada. Si aun así quieres echarlo, pon en el fondo del hoyo una pequeña mezcla de abono para frutales y estiércol compostado seco, y cúbrela con una parte de la tierra que has sacado. Así podrás preparar la tierra y enriquecerla protegiendo las raíces del riesgo de quemaduras por contacto con el abono.

Plantar la cepa en la tierra
Después, coloca la planta en el hoyo que has cavado, de forma que el punto de injerto (se reconoce por un abultamiento del tronco y una cera roja o verde, como en la imagen del principio de esta guía) quede 3 o 4 centímetros por encima del nivel del suelo.
Este paso también es muy importante: si entierras la planta demasiado, pierdes el interés y la protección que aporta el injerto, y si no la plantas lo bastante hondo, será menos robusta y vigorosa en el futuro. Recuerda que la planta injertada que tienes en las manos no es toda tu futura vid: la vid crecerá por la parte superior de la cepa, a partir del injerto. Si tienes dudas, envíanos una foto por correo electrónico y te confirmamos que todo está bien. Si ya es demasiado tarde, añade un montoncito de tierra alrededor del tutor para elevar el terreno y mejorar la situación. Para terminar, rellena el hoyo con el resto de la tierra del jardín, a la que puedes añadir un poco de sustrato o de arena para mejorarla.

Entutorar una vid (y colocación del tutor)
Una vez colocada y cubierta de tierra y sustrato, como todo buen viticultor, clava un tutor o instala una estaca (con sus alambres) cerca de la planta y átala para guiar su crecimiento.
Clava y fija bien estos tutores o estacas, lo bastante hondo como para que el viento, la lluvia o los animales no cambien su orientación con el tiempo. Para formar una parra y tener una planta trepadora, sigue el mismo procedimiento guiando la cepa en vertical a lo largo de una buena distancia. Ten cuidado de no apretar demasiado la atadura entre el tutor y el tallo, porque crece bastante rápido y podría acabar estrangulado. Si quieres adelantarte, también puedes preparar la espaldera como en la imagen de al lado.

Terminar la plantación de la vid
Por último, apisona la tierra (sin pasarte) con el pie o con una pala y rastríllala ligeramente. Después, riega abundantemente para eliminar cualquier bolsa de aire bajo tierra. Hemos escrito un artículo específico para explicarte mejor el riego de la vid.
La cepa ya está bien plantada, el enraizamiento empezará poco a poco y puedes repetir estos pasos tantas veces como quieras, dejando suficiente distancia entre cada planta, para crear un seto, una pérgola, un cenador, un jardín o incluso un viñedo. A partir de ahí, solo te quedará cultivar, cuidar y podar tus plantas jóvenes, ver crecer el follaje poco a poco y cosechar tus racimos de uva. Y con el tiempo, podrás plantar otras nuevas para cosechar muchas más uvas de mesa.

¿Te queda alguna duda a la hora de plantar tu vid? Escríbenos desde el formulario de contacto de la web o a través de nuestras redes sociales.
Y en la tienda Viticabrol encontrarás más de 50 variedades para Comprar una vid para plantar en el jardín







