¿Te encanta la vid y quieres plantar una, pero no tienes jardín? Sigue nuestros consejos para plantar una vid en maceta, por ejemplo en tu terraza. Ante todo, debes saber que la vid es una planta que se desarrolla de forma natural en plena tierra. Aun así, es posible cultivarla en maceta, aunque crecerá menos.
¿Qué variedad de vid plantar en maceta?
La famosa pregunta de qué variedad elegir depende ante todo de tus gustos (cuál será para ti la mejor uva de mesa). Aunque influyen otros factores, es más interesante plantar una vid que dé una uva que te guste que elegir una variedad cualquiera solo porque crece mejor o da un poco más de uva que otra.
Eso sí, conviene saber que es preferible elegir una vid resistente a las enfermedades, que tiene más posibilidades de arraigar bien. Así también te ahorrarás tratamientos como el caldo bordelés y el azufre, cuyo color azul podría manchar tu terraza o tus paredes. Del mismo modo, si quieres plantar una vid en tu terraza solo para tener sombra, elige una variedad de uva blanca, porque las uvas rojas o negras podrían manchar el suelo al caer y secarse al sol.
Prepara tu planta de vid para la maceta
Cuando recibas tu paquete, y antes de plantar tu vid en maceta, saca las plantas de la caja. Comprueba en ese momento que están en buen estado y que no han sufrido daños durante el transporte (a veces puede ocurrir).
Si has comprado plantas en maceta y ves que se han cortado algunas ramas o racimos, no te preocupes. Al contrario, eso facilitará mucho la adaptación de tu vid a su nueva tierra y, al final, crecerá y dará más uva en los años siguientes. Si la vid viene a raíz desnuda, hay muy pocas posibilidades de rotura. Si ocurre, avísanos cuanto antes. En cualquier caso, puedes cortar tú mismo una pequeña parte de las raíces si miden más de 10 cm, para darles un poco más de vitalidad.
Por último, hidrata la parte inferior de la planta durante 24 h en un cubo de agua, en una habitación fresca de la casa. Así la planta se recuperará del viaje (aunque puede aguantar 2 semanas en una caja sin problema) y se rehidratará. No te saltes este paso: este empujón natural es muy beneficioso para la planta y para que se adapte bien.
Tamaño de la maceta para plantar una vid
El paso fundamental es la elección de la maceta. Hace falta como mínimo una maceta grande de 60-80 litros para que la vid y sus raíces tengan espacio suficiente para crecer bien. Lo ideal es una maceta de 100 litros o medio tonel, que además queda muy bien con el espíritu de la vid.
Evita en cambio las jardineras, porque su profundidad no es suficiente para tu vid y no le darán la vitalidad ni la longevidad que necesita. Este consejo sirve también para otros arbustos pequeños, como el frambueso, que necesitan bastante altura para desarrollarse.
Después, es necesario agujerear el fondo de la maceta para que el agua pueda salir sin estancarse. Añade también piedras o bolas de arcilla en el fondo para facilitar el drenaje. En cuanto a la tierra, lo ideal es mezclar tierra de jardín normal con sustrato: cada una aportará sus recursos esenciales para el crecimiento de tu cepa. Para lo demás, sigue nuestros consejos de plantación de la vid y de orientación habituales.

Crecimiento de una vid en maceta
Como decíamos, el principal riesgo de cultivar una vid en maceta está en las raíces, que podrían quedarse sin espacio. Por eso es importante controlar el tamaño de tu vid, para que no crezca demasiado ni produzca demasiados racimos en relación con su tamaño.
Cuanto más crezca, más nutrientes y agua consumirá, y más crecerán sus raíces hasta quedar comprimidas. Puedes seguir nuestros consejos de poda de la vid, adaptándolos a tu maceta.
Evita también trasplantarla y cambiarla de maceta con demasiada frecuencia, porque podría debilitar demasiado las raíces e impedir que rebrote. Es mejor empezar directamente con una maceta grande. Llevamos varios años trasplantando vides a macetas más grandes y, a pesar de nuestra experiencia y del número de vides trasplantadas, seguimos teniendo pérdidas. A ti también te puede pasar si lo intentas.

Colocar un tutor o soporte para tu vid
Igual que con una vid en tierra, acuérdate de acompañar tu planta con un soporte: un tutor, una pared, unos alambres resistentes o una malla. La vid forma por sí sola zarcillos que se agarran fácilmente a cualquier soporte que tengan a su alcance, así que solo tienes que colocarlos como quieras para guiar tu planta.
Si eliges un tutor o una estaca, asegúrate de clavarlo hasta el fondo de la maceta. Así evitarás que el mal tiempo, los animales o tú mismo sin querer cambiéis la orientación del soporte. Si prefieres formar una parra con tu vid trepadora, solo tienes que guiar poco a poco cada nueva rama en esa dirección, hasta que sea lo bastante fuerte y robusta para agarrarse sola.
Ten cuidado de no apretar demasiado la atadura entre el tutor y la planta, porque crece bastante rápido y podría acabar estrangulada.

Tu vid en invierno
Otro punto importante del calendario de la vid es la llegada del invierno y las heladas. Según la región, las temperaturas pueden bajar mucho y helar tu planta. Aun así, una vid soporta sin demasiados problemas temperaturas bajo cero, aunque la cosa se complica si el termómetro baja de -15 °C.
Te recomendamos proteger tu vid con paja o con una manta térmica: así ganarás unos grados, más que suficientes para que tu planta pase el invierno.
Si decides meterla dentro, elige a ser posible una habitación sin calefacción, como una bodega u otro lugar fresco, donde puedas mantener la tierra húmeda sin superar los 12 °C. Por encima de esa temperatura, la vid podría brotar antes de tiempo y morir.
Riego, cuidados y cosecha de la uva
Buenas noticias: cuidar una vid es más fácil de lo que parece. Eso sí, el cultivo en maceta requiere algunas precauciones más, como renovar parte de la tierra de la maceta (solo los primeros centímetros, sin llegar a las raíces) para aportar nuevos nutrientes. Cada 2 o 3 meses, añade también un abono para vid de liberación lenta.
Para el riego, lo importante es la regularidad. Regar demasiado perjudicaría a tu planta, porque podría pudrir las raíces, y regar poco la secaría. Hay que encontrar el término medio observando tu vid (2 veces por semana en verano es una buena base en una maceta grande). No pongas tampoco un plato debajo en el que se estanque el agua. Y ten en cuenta que el agua de lluvia, mucho más natural y con menos cal, es la mejor opción: cuando llueva, deja que la lluvia haga el trabajo. Para saber más, consulta nuestro artículo sobre el riego de la vid.
Por último, en verano, deja que tus racimos maduren y ¡disfruta! Podrás entonces pasar a la cosecha de tu uva.
¿Tienes dudas sobre cómo plantar una vid en maceta? Escríbenos desde el formulario de contacto de la web o a través de nuestras redes sociales. Y si quieres ir más allá y comprar tus vides para plantarlas en maceta en tu jardín, terraza, porche o balcón, en nuestra tienda encontrarás más de 50 variedades adaptadas al cultivo en maceta.
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